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Mostrando entradas de abril, 2012

JOSE LAURENCIO PEREZ; UN ESPIRITU RENACENTISTA

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Cuando ingrese como estudiante regular a la escuela de Artes “Tito Salas” en Coro, dos alumnos del cuarto año se disputaban el titulo de ser los más talentosos: Romer Reyes y José Laurencio Pérez, ambos eran dibujantes, pintores, grabadores y escultores. El primero un dibujante académico excepcional, con un dominio de la anatomía humana y una destreza a la hora de pintar y dibujar estampas y paisajes de la corianidad. La pintura y escultura de Romer Reyes sorprendían por ser de un realismo     sobrecogedor,    recuerdo     una exposición fin de curso donde expuso la obra “Anciana Ordeñando una Cabra”, la gente se amontonaba frente a la obra y decían “Dios mío parece una foto”. Luego su pintura dio un viraje hacia un surrealismo al estilo Salvador Dalí, pero nunca pudo desprenderse de la pintura académica. Durante un tiempo nos acompañó en la aventura inicial del grupo de arte “Tejas”, después se desempeñó como jefe del departamento de diseño grafico del tecnológico de Coro, y allí se …

Ángel García Montero o la Reinvención de la Medicina.

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La primera vez que vi a Ángel García Montero fue unos segundos antes de que sonara el disparo, ambos estudiábamos en el ciclo diversificado Coro y esperábamos con impaciencia la señal del juez de partida que daba inicio al maratón que sería la punta de lanza de una amistad que desde 1981 ha sobrevivido a los avatares del tiempo. Más tarde descubrimos que otras pasiones comunes también nos acercarían, militábamos en una izquierda inocente sacada de los manuales del estalinismo, luego una manía de lectores voraces nos ayudo a derribar toda esa torre de Babel de lugares comunes y sobre todo la confrontación de la realidad, tuvimos la oportunidad de viajar y el gallo no era como lo pintaban.
          Un día abandonamos el atletismo y arrancamos a toda velocidad vislumbrados por el espejismo de la bohemia, muchas veces en trance rebasamos los límites del delirio, tomábamos licor sin reparar en cualquier lugar, desde palacios coloniales hasta las taguaras más sórdidas, como bue…