martes, 8 de mayo de 2012

REFLEXIONES PARA CELEBRAR EL DIA DEL ARTISTA PLASTICO


José Gotopo -  2012 

En los últimos diez años los actores del mundo político nacional cambiaron, nosotros los pintores por apáticos, prepotentes y ermitaños nos quedamos fuera de la jugada, en la Asamblea Nacional no hay nadie que levante la mano por la pintura y paradójicamente el presidente de la república es un pintor amateur. Hemos pasado de una exclusión a otra, antes porque éramos de izquierda, ahora porque somos una elite y no pintamos como ingenuos o primitivos. Si hay algo que no se perdona es que una persona venida de la pobreza haya triunfado en la cuarta república, porque su triunfo echa por tierra una falsa filosofía donde ser pobre es un valor en si mismo, si un pobre venció a la pobreza y se catapultó por encima de los obstáculos, se convierte en un estorbo, alguien que desmiente la oralidad de la teoría.

          Ese concepto de que el pintor no debe inmiscuirse en política, es una treta para mantenerlo en silencio, hemos pagado bien caro ese aislamiento

           A los pintores las instituciones nos llaman para exponer en una exposición colectiva en el marco de la celebración del aniversario de la institución y en ultima instancia para ser condecorado con un botón de honor el día del artista plástico, ese día nos meten en un saco a todos a “Tirios y Troyanos”  y de esa verbena salimos contentos porque nos encanta una condecoración. A veces uno lee el currículo de algún celebre pintor venezolano y queda exhausto con el numero de condecoraciones que ha recibido. A los burócratas grises les encanta cerrar su gestión condecorando a todos los artistas, y nosotros salimos corriendo a recibir la condecoración.

          En 1970 el pintor catalán Antoni Tapies dijo que los museos eran las catedrales del futuro y creo que se equivocó porque a las catedrales va mucha gente, sean fieles o turistas y a los museos en Venezuela aunque son gratis no va casi nadie, los museos de Venezuela tienen de todo, excelentes salas, colecciones, sabios en la materia, lo único que les falta es público, a pesar de que el gobierno revolucionario lucha a brazo partido contra el capitalismo, los venezolanos suelen reunirse en los centros comerciales, así que no esta demás que los pintores pensáramos en la posibilidad de exponer a futuro en los centros comerciales, ya que los museos perdieron el poder de convocatoria y no se sabe a ciencia cierta cual es su política, hacia donde están orientados. Particularmente creo que estos lugares dirigidos por una casta sacrosanta deben dejar de un lado la exclusivista tarea de sacralizar la obra de arte y orientarse hacia una labor mucho más pedagógica, de desmitificación e inclusión donde los niños sean los protagonistas, a fin de garantizarnos a futuro una generación de venezolanos sensibilizados con el arte, desprejuiciar el museo que conocemos, donde no se habla, no se toca, no se come, donde los niños no pueden correr, ni  jugar y donde las inauguraciones parecen fiestas de un club privado. Aspiramos un museo  donde el hombre de la calle pueda confrontarse con la obra de los grandes artistas universales, también con los cultores populares que le dan sentido de pertenencia e identidad a su comunidad.

          Durante años de educación exclusivista se le hizo creer al hombre de la calle que los museos eran lugares para un elite y la gente interiorizó esa información, y aún no hemos podido derribar ese prejuicio, cuando los obreros asistan con naturalidad a un museo será porque se ha iniciado una verdadera democratización de la cultura.
  Los artista que habitamos en el interior del país creímos que con la salida de la señora Sofía Imber del monopolio de la Red de Museos de Venezuela, cesarían las trabas burocráticas que impiden la posibilidad de que nosotros podamos exponer en los museos de Caracas, lamentablemente las trabas burocráticas persisten y los museos de la capital no están interesados en lo que nosotros hacemos, mucho menos podemos esperar que aparezca  alguna institución que promueva la obra de los artistas regionales en el exterior, cada quien debe asumir su proyección como un asunto personal, a diferencia de la política cultural cubana, que con menos dinero sus artistas han llegado mas lejos, eso indica que es un asunto de gerencia mas que de recursos.

           Para exponer en alguna embajada o consulado de Venezuela en el mundo hay que ser amigo intimo del embajador o del cónsul, es decir por lo menos haber  jugado metras con él, de lo contrario te puede suceder como a mi que los cónsules de Nueva York y Paris me ofrecieron sus salas de exposiciones, siempre y cuando me costeara mi boleto y mi estadía en esa ciudades.  Acaso los agregados culturales de las embajadas están imposibilitados a establecer  un tipo de enlace con el Departamento de Asuntos Internacionales del IARTES, a fin de que los artistas invitados a proyectar la cultura de Venezuela en el mundo no naufraguen por falta de recursos.

          Cada vez que conozco algún agregado cultural de la revolución, recuerdo al pintor falconiano Olimpio Galicia Gómez, poeta, cuentista, editor, promotor cultural, eterno militante de izquierda, técnico en construcción civil, ingeniero, luchador social, docente universitario, posee todas las credenciales para cumplir a cabalidad las funciones de un agregado cultural, pero tiene varios elementos en su contra, no tiene ningún padrino en el partido y lo peor no vive en Caracas, santuario nacional donde se cocinan todos los cargos. Los artistas que militamos toda la vida en la izquierda esperábamos ser llamados a trabajar en función de la construcción del país que todos soñamos, pero los oportunistas y su clan de disfrazados nos ganaron la partida, paradójicamente otra vez nos excluyeron y tal vez existan razones; cuando el presidente Chávez hizo el primer llamado para la constitución de la Asamblea Nacional, se postularon y ganaron su derecho a voto escritores, cineastas, cantantes de música venezolana, promotores culturales, mucha gente ligada a la cultura, menos los pintores, siempre considerándonos por encima del bien y el mal, elegidos de Dios en nuestra arrogancia, apáticos hacia el mundo de la política, alérgicos a cualquier tipo de trabajo comunitario, históricamente incapaces de organizarnos, deberíamos recibir clases de los pescadores y de los buhoneros, eso si, siempre dispuestos a la bohemia para luego hacer talco a nuestros colegas, con comentarios lapidarios.

          Tampoco podemos echarle toda la culpa al gobierno, porque el primer Ministro de Cultura que designo el presidente Chávez fue el pintor Manuel Espinoza, quien no hizo ni la cuarta parte de la gestión que ha realizado el maestro José Antonio Abreu a favor del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que se han convertido en el símbolo de la cultura gubernamental, cuestión que hay que admirarle al maestro Abreu, puesto que recibió todo el apoyo del Dr. Luis Herrera Campins y luego fue Ministro del Bachiller Carlos Andrés Pérez y ahora es un símbolo de este gobierno, su alumno Dudamel es la punta de lanza de todo el sistema, un artista genial sin duda alguna, ojala los gerentes de la cultura comprendan que nos es el único, puesto que el país esta colmado de valores humanos trascendentales

          A estas alturas nadie recuerda al pintor Manuel Espinoza, ni nada que haya hecho favor del crecimiento de la actividad pictórica en nuestro país, da la impresión  que la pintura va de ultima y con la lengua afuera, hemos visto con buenos ojos como el gobierno a repotenciado al cine nacional, también hemos aplaudido las miles de nuevas publicaciones, editadas por las imprentas del gobierno, entusiasmados hemos asistido a los festivales nacionales de teatro y poesía, pero que pasa con la pintura, será que siguen viéndonos como una elite de constructores de objetos lujosos destinados a decorar las casas de los ricos, es bueno que el gobierno se entere que el 90% de las galerías comerciales dirigidas por empresarios pudientes cerraron sus puertas y abrieron en otros países, la mayoría de los pintores de este país, están pintando obras tamaño carta y hasta mas pequeñas me atrevo a decir, por estas razones estamos llamados a reinventar el oficio de pintor, rescatar la versatilidad que tuvo en otros tiempos, donde el artista asumía obras por encargo sin que esto desmeritara su lenguaje personal y sin perder su dignidad de artista bajaba de su pedestal para realizar tareas menores como diseños de vestuarios, escenografías, ilustraciones, afiches, emblemas, logotipos y otras actividades que emparentaban al artista con los miembros de la comunidad. 

         No cabe duda que el maestro Dudamel reinventó la imagen del director de orquesta, ahora el director sonríe, viste con los colores de la bandera, puede interpretar a Mozart y a Simon Díaz con la misma calidad, ya los músicos no están estáticos, también bailan y ya no están obligados a venir de hogares pudientes, pueden ser clase media o venir de la pobreza, esta es la bandera cultural del estado venezolano y como tal estos músicos han recibido todos los privilegios. Ante esta situación que hemos hecho los pintores; nada, ni siquiera hemos reflexionado, seguimos repitiendo los mismos hábitos de ermitaños, solitarios a ultranza e individualistas. El momento histórico se llama trabajo comunal pero lamentablemente no lo hemos entendido.

           En la ultima década el país cambió, lo único que se mantiene refractario son los críticos de arte, las mismas personas que durante cincuenta años se han dedicado a evaluar la obra de los artistas. Es preferible pelear con el presidente de la republica y no caerle mal a uno de estos señores, esta  secta culta, blindada y sacrosanta es capaz de hacerte añicos o elevarte, los pintores somos piezas de ajedrez entre sus manos, frente a ellos es mejor no saber hablar.

          Los pintores llegamos a la universidad con problemas de lectura y de escritura graves y así mismo nos graduamos, hacemos una tesis que no tiene ni pie ni cabeza, pero otro pintor nos evalúa y así  superamos el trance. Pasamos por la universidad pero estamos incapacitados para reflexionar sobre cualquier cosa, inclusive nuestra propia obra, o la de los colegas, por eso peregrinamos como mendigos detrás de algún intelectual para que escriba algo en el catalogo de la exposición.


          Todavía no sabemos que es un pintor con nivel universitario, porque actuamos igual a los que fueron solo a la escuela de arte, es decir somos torpes expresándonos oralmente y no estamos dispuestos ni a leer, ni a escribir una cuartilla. Por eso no hay pintores que sean dirigentes comunales, no, nos interesa ni la política, ni la filosofía, ni la sociología, creemos ser personajes elegidos por la providencia y nuestro oficio está por encima del bien y el mal, craso error porque en México el pintor Francisco Toledo es el alcalde espiritual de la bella ciudad de Oaxaca.

          Los concursos de arte otorgan premios cuyos montos son para sentarse a llorar, el máximo evento, el Salón Arturo Michelena otorga un premio de 30.000 Bs.f., esa cantidad es la que necesita un artista para hacer una obra de gran formato y pagar el flete de envío al evento. Esa cantidad no puede interpretarse como un premio, sino como una compra simbólica, porque al fin de cuenta lo valioso aquí es el diploma. Hace veinticinco años el ganador de este premio con el monto podía irse tres meses a Europa, en la actualidad estos premios deberían incrementarse como ha sucedido con los premios de literatura,  “Rómulo Gallegos” y “Víctor Valera Mora”, que ascienden a 100.000 Euros y 100.000 Dólares respectivamente por ganador y el jurado esta conformado por extranjeros, así evitamos  los vicios.

          Ser pintor y vivir en el interior del país es algo que se paga caro, puesto que en Caracas es donde se cocinan las oportunidades, somos un país escindido, Caracas se lo traga todo.

          A comienzos del siglo XX, el arquitecto que diseñó el Teatro Baralt llamó a un pintor para que resolviera el techo, ahora en el siglo XXI. Todos los días se diseñan edificios, pero ningún arquitecto convoca a un artista, esto se debe a que recibieron una enseñanza donde el conocimiento es una parcela, hemos retrocedido.

          Los comerciantes de arte modelaron el gusto visual de los venezolanos, para vender un cuadro hay que pintar con colores dulzones, un pintor de obras oscuras como Rembrandt se las hubiera visto muy mal por aquí.

           Los concursos de arte cumplen una función: mantener en pugna y separados a los artistas, el ganador del premio casi siempre se gana la enemistad de sus colegas, puesto que ellos creen que el otro les arrebató el triunfo.

          He dado batazos tan buenos como los de mi paisano Maglio Ordoñez, pero como los gringos en la época de Gómez nos enseñaron a jugar béisbol y no ha pintar a veces mis jonrones pasan desapercibidos, pero en otras gradas lejanas aún siguen aplaudiendo: en Turquía por ejemplo.